acné

Dile adiós al acné de tu rostro con esta famosa dieta.

El acné es considerado frecuentemente como una patología menor, fruto del disturbio hormonal de la adolescencia. Pero, ¿qué ocurre si con más de 20, 30 o incluso 40 años seguimos arrastrando el problema? ¿Por qué más del 95% de los productos para tratar el acné están enfocados a los adolescentes? ¿Por qué la publicidad nos intenta convencer que a partir de los 30 años debemos empezar a preocuparnos por las arrugas, cuando cada vez hay más adultos con problemas de exceso de sebo y acné?

En la génesis del acné intervienen numerosos factores, pero lo que es prácticamente seguro es que si hay desequilibrios hormonales y existe predisposición genética, el acné se manifestará, independientemente de los años que se tenga. De ahí el tan frecuente acné de la mujer con ovario poliquístico, de la mujer perimenopáusica, y del deportista que toma anabolizantes u otros productos naturales que aumentan la testosterona.

Si, además, le sumamos una alimentación vacía de nutrientes antioxidantes y antiinflamatorios y rica en calorías vacías y grasas hidrogenadas, ningún tipo de actividad física que ayude a la oxigenación de la sangre, pocas horas de sueño y de mala calidad, el estrés mal gestionado de la vida laboral y personal, y la angustia por el bajo concepto corporal debido al mismo acné, el recrudecimiento de la patología puede tornarse crónico, llegando a afectar seriamente la calidad de vida del sujeto.

Les facilitamos un programa de adopción de hábitos saludables enfocados a atacar de raíz el problema. ¡Ánimo!

Posología tratamiento

  • Mañana: 2 cápsulas de Griffe al despertarse, en ayunas, 20-30 minutos antes de desayunar
  • Tarde: 3 cápsulas de Dieu Soleil justo después de comer
  • Noche: 2 cápsulas de Feu Vegetal antes de irse a dormir

DIETA

  • A pesar de que los estudios científicos más relevantes apuntan que la dieta no influye sobre el acné, y que por lo tanto no debe suprimirse ningún alimento, en la práctica clínica se ha visto que los pacientes mejoran cuando adoptan ciertas medidas dietéticas.
  • Hay evidencias clínicas de que los pacientes con sobrepeso u obesidad mejoran su acné cuando bajan de peso y alcanzan un IMC menor de 25.
  • La dieta debe ser baja en grasas (evitar lácteos, carnes rojas, alimentos procesados y envasados, especias picantes, bollería…) y de bajo índice glucémico. Hay que primar la proteína, los hidratos de carbono no refinados, y los productos frescos.
  • Ingerir diariamente alimentos ricos en vitamina A: zanahoria, grelos, huevos de gallina, col rizada y kale, batata y moniato, espinacas, berros, papaya, mango, endivias, almejas y chirlas, nísperos, tomates, caquis, melón de cantalupe, albaricoques.
  • Ingerir diariamente alimentos ricos en omega 3: anchoas, sardinas, arenques, caballa, trucha arco iris, atún blanco, abadejo, peces planos (platija y lenguado), mejillones, ostras… Las principales fuentes de omega 3 en el mundo vegetal (la conversión a EPA y DHA es mínima, por lo que perdemos el poder antiinflamatorio del EPA, pero nos sirven para que el sebo tenga un buen equilibrio omega 6 – omega 3): semillas de lino dorado y su aceite, semillas de chía, quinoa, aceite de canola, aceite de soja, nueces, avena…
  • Ingerir diariamente alimentos ricos en zinc: ostras, germen de trigo, pipas de calabaza sin tostar ni salar, salvado de trigo, piñones, trigo completo, algas desecadas, pipas de girasol sin tostar ni salar
  • Una cucharadita de aceite de linaza, una de aceite de semillas de calabaza y una de aceite de hígado de bacalao (sólo una vez al día), aportan un extra a los alimentos consumidos en omega 3, zinc y vitamina A, necesarios para la erradicación del acné y su correcta cicatrización.
  • Evitar alimentos y suplementos que puedan contener hormonas; lo que se traduce en consumir productos ecológicos –especialmente las frutas, verduras y la carne blanca-, dejar de consumir lácteos y evitar fitoestrógenos (reveratrol, soja, alfalfa, cimicífuga, ñame…).
  • Aumentar la ingesta de verduras del género brassica (col, brócoli, coles de Bruselas, repollo, coliflor…), ya que favorecen la eliminación de estrógenos y otras hormonas.
  • Tomar cada día 3 infusiones de plantas coleréticas/colagogas (diente de león, fumaria, alcachofa) + plantas que activan la eliminación de toxinas por la piel (bardana, pensamiento, zarzaparrilla), y 3 cucharadas al día de salvado de avena (fibra soluble), que ayudan a la depuración hormonal.
  • Una cucharadita, 3 veces al día, de levadura de cerveza amarga (Saccharomyces cerevisiae), es eficaz por su alto contenido cromo y vitaminas del grupo B. Especialmente eficaz en casos de hiperinsulinismo (síndrome de ovarios poliquísticos, etc), alimentación alta en hidratos de carbono simples y refinados.

Fuente: http://blog.serpens.es

 

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