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Aguantar la orina trae consecuencias perjudiciales para la salud, mira 5 de ellas!

¿Cuántas veces lo hemos aguantado la orina a lo largo de nuestra vida? Si estás trabajando, estás muy ocupado (a) y no te viene nada bien ir al baño a pesar de que tu cuerpo lo necesita. En ocasiones podemos aguantar la orina hasta tres y cuatro horas continuas, el tiempo justo para llegar a casa e ir tranquilamente a nuestro baño.

Esto lo podemos hacer una o dos veces a la semana, pero, ¿qué sucede cuando el aguantar la orina se convierte en un hábito? Hay muchas personas que solo se sienten cómodas en su propio baño y evitan el uso de los baños públicos o incluso los de sus espacios de trabajo.

Debemos de ir con mucho cuidado ante esta costumbre ya que, a largo plazo, puede acarrearnos graves consecuencias que debes conocer. Te lo exponemos a continuación.

Infecciones vaginales.

Nunca debemos dejar pasar por alto que la orina, además de agua, contiene todas esas sustancias de desecho que el cuerpo no necesita y que los riñones se encargan de filtrar. Así pues, en la vejiga vamos a tener toda una mezcla de pequeños residuos, de sustancias ácidas y amoníacos que, poco a poco, pueden dañar las paredes del tracto urinario y de la propia vejiga.

Tampoco debemos olvidar que, cada vez que vamos al baño, se origina una eliminación de todas las bacterias presentes en la uretra, evitando así que pasen a otras zonas donde pueden ocasionar las temidas infecciones. ¿Qué sucede entonces cuando, por las razones que sean, no tenemos otra opción que aguantar la orina?

Que estas bacterias perduren más tiempo en nuestro cuerpo y, por tanto, exista más probabilidades de que acaben adhiriéndose a la vejiga u otras partes ocasionando la temida cistitis.  ¡No aguantes la orina! ¡Ve al baño!

Aumento de la vejiga

Regularmente, la vejiga acepta entre 150 y 220 ml de líquido (dependerá, claro está, de cada persona). Es en estas medidas cuando se mueven unos receptores que avisan a nuestro cerebro de que ya es tiempo de acudir al baño. Entonces, el cerebro impulsa la sensación de dolor y molestia para que lo hagamos, para que vayamos de inmediato a vaciar la vejiga.

¿Qué pasa si no lo hacemos? ¿Qué ocurre si no obedecemos a nuestro cerebro y dejamos salir la orina? Que nos quedaremos sentados (as), intentando olvidar “esas ganas” y que, además, continuaremos bebiendo, comiendo y el líquido seguirá acrecentando las paredes de la vejiga, ensanchándola y causándonos diversos daños. Es algo peligroso que debes tener en cuenta.

Cálculos renales

Escasas dolencias son tan terribles como un cólico nefrítico. Hay una tendencia mayor en algunas personas más que en otras a producir esos cálculos renales, pero, por lo general, el solo hecho de contener la orina es un factor que también puede determinar su aparición.

Si eres de las personas que aguanta con su vejiga llena de orina hasta el momento de llegar a casa, es bueno que sepas, que además de sufrir infecciones, estarás provocando que en tus riñones empiecen a instalarse pequeños cristalitos, generalmente originados por el calcio, el fosfato, el amonio y el magnesio. Son residuos que se colocan con mucha facilidad en nuestros riñones, pasando de ser simples cristales a auténticas piedras que, para eliminarlas, ocasionan un gran sufrimiento.

 Evítalo bebiendo mucha agua y acudiendo al baño cada vez que tu cuerpo lo necesite.

Reflujo vesico-uretral

 El reflujo vesico-uretral es una dificultad bastante grave que debes conocer y que también puede aparecer debido al incorrecto hábito de aguantar la orina. Este padecimiento se crea cuando la orina, en lugar de ser arrojada al exterior después de estar un tiempo almacenada en la vejiga, regresa a la uretra y los riñones, ocasionando infecciones muy graves.

Generalmente el reflujo vesico-uretral tiene varias fases que van desde la I a la V, según la intensidad, siendo la primera fase la más ligera, ahí donde la orina solo llega a alcanzar al uréter. Sin embargo, en el momento en que el reflujo o la orina llega casi cada día hasta el riñón, ya estaríamos en la fase V. Es algo grave que debemos valorar porque, además de infecciones, también podríamos sufrir lesiones en la zona de los riñones. ¡Tenlo en cuenta!

Malestar, calambres y cansancio

Aguantar la orina en nuestra vejiga no es cualquier cosa. Es algo sumamente serio que nunca debe volverse en una costumbre. Si tu cuerpo te envia una señal para que vayas al baño, es mejor no tardarte más de 10 o 15 minutos. Al final, nuestro cerebro dejará de enviarnos esas alertas y llegarán las consecuencias.

Sentirás tu vientre hinchado. Además, la acumulación de líquidos y toxinas contenidas en la vejiga deriva normalmente en escalofríos y, posteriormente, en dolor pélvico. Es decir, ya no sentimos “la urgencia” de ir al baño; ahora nos notaremos más cansadas, más lentas y con cierto aturdimiento. Eso hace, además, que bebamos más líquidos para despejarnos, lo cual agravará aún más la situación.

Fuente: http://mejorconsalud.com/

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