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LeBron James sin Limites!!

James no tiene Limites

Entre el caos, en medio de una maravillosa sucesión de sinsentidos, se jugó un partido de baloncesto. Se podría decir que objetivamente feo, lleno de estadísticas con las que llevarse las manos a la cabeza, fallos impropios y decisiones incomprensibles. Si el baloncesto sólo fuera sus reglas y no sus excepciones, habría sido un partido para olvidar. Pero fue maravilloso.

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Los Cavaliers lograron la primera victoria de su historia en las Finales (1-5 ahora) y lo hicieron con un 1/8 en tiros en la prórroga y un porcentaje total del 32%, una miseria con la que jamás un equipo había robado un partido de las Finales a domicilio, en este caso (y para colmo) en ese Oracle Arena donde sólo habían ganado en toda la temporada Spurs, Bulls y Grizzlies (47-4 ahora para los Warriors como locales). De una desconcertante pero emotiva mezcla de drama y tragicomedia emergieron victoriosos los Cavs tras un desenlace que acabó por tener sentido. Era tan improbable, tan tocante con lo imposible, que tenía que suceder. Por eso y porque la única certeza absoluta sigue siendo LeBron James. Que (casi) siempre tiene razón.

LeBron utilizó como combustible la sensación de estocada casi, casi definitiva que dejaron la prórroga del primer partido y la lesión de Kyrie Irving. Con esa dialéctica del-mundo-contra-los-Cavs reagrupó a un equipo dispuesto a jugar reptando y vivir o morir, lo que tocara, a dentelladas. Y habría que valorar más esa capacidad de LeBron para hacer mejores a sus compañeros. Sin los ilustres lesionados, estos Cavs ni siquiera estarían jugando la final -seguramente- si se cambiara a LeBron por cualquier otro de los gigantes de la NBA. Kevin Durant incluido. Su ascendencia sobre todo lo que sucede en la cancha es un don que le pertenece a él. Igual que el juego: más de 50 minutos en pista y 39 puntos, 16 rebotes y 11 asistencias. Sólo tres pérdidas aunque tuvo el balón siempre en las manos (o eso pareció). Y finalmente un 11/34 en tiros que se estropeó desde el 7/13 del descanso (20+6+6 por ahí) porque acabó agotado y molido a palos en las jugadas finales por Iguodala y Green. Falló muchos tiros y volvió a perdonar el ataque que hubiera evitado una nueva prórroga. Pero juzgar por eso su partido sería no entender nada. Su actuación, con su quinto triple-dobles en las finales, fue colosal. Casi sobrehumana. Y lo habría sido aunque hubiera perdido.

CLEVELAND, OH - OCTOBER 30:  LeBron James #23 of the Cleveland Cavaliers looks on after a play in the second quarter against the New York Knicks at Quicken Loans Arena on October 30, 2014 in Cleveland, Ohio. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement.  (Photo by Jason Miller/Getty Images)

Pero ganó y tiene a estos Cavaliers de hospital de campaña 1-1 en la primera final que resuelve sus dos primeros partidos con prórroga. Sus promedios en ambos son de 48 minutos, 41,5 puntos, 12 rebotes y 8,5 asistencias. Con un 39% en tiros (29/73) y con la segunda anotación más alta en los dos primeros duelos de una final: 83 puntos, como Shaquille en 2000 y por detrás de los 94 de Jerry West en 1969. En las últimas cuatro finales, los equipos de LeBron han ganado el segundo partido después de perder el primero. Y la razón siempre, o casi siempre, es él. Sobre su espalda los Cavaliers resistieron la embestida inicial de los Warriors, el único momento en el que el partido se pareció a lo que muchos esperábamos: 20-12 en el minuto 8, 20-20 al final del primer cuarto. A partir de ahí los de Blatt, cuyo despliegue defensivo fue asombroso, llegaron al partido al terreno nada poético que les permite competir a pesar de su menor potencia de fuego: trincheras, posesiones atrancadas y puntos en formato goteo. Así sus constantes ventajas de cinco o seis puntos parecían en realidad un abismo con los Warriors estrangulados por la presión y un nivel físico que les pasó por encima.

Un triple descomunal de LeBron (LeBron, LeBron, LeBron…) llevó el partido a un aparentemente decisivo 72-83 con poco más de tres minutos por jugar. Los Warriors, un muerto viviente, soltaron un bofetón inesperado y tremendo y el partido se fue a la prórroga (87-87) tras un parcial de 15-4 rematado por una bandejita de Curry y un fallo de LeBron. En el tiempo extra los Warriors cogieron su primera ventaja desde el segundo cuarto (93-92) con 30 segundos por jugar. Y se suicidaron: concedieron segundas opciones a los Cavs hasta que Dellavedova convirtió dos tiros libres tras rebote de ataque. Después Curry falló el penúltimo tiro para rematar un partido impropio de él. Atención: récord de triples fallados en las finales (13, 2/15) y un desconcertante 5/24 total con 5 asistencias… y 6 pérdidas. Entre los dos partidos combina un 4/21 en triples que significa, por encima de todo, que Steve Kerr tiene que buscar soluciones. Y avisar al psicólogo.

CLEVELAND, OH - OCTOBER 30: LeBron James #23 of the Cleveland Cavaliers smiles after a play in the second quarter against the New York Knicks at Quicken Loans Arena on October 30, 2014 in Cleveland, Ohio. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement.  (Photo by Jason Miller/Getty Images)

Dellavedova, esa curiosa mezcla de héroe inesperado y villano a contrapelo, se metió en la cabeza de Curry con un marcaje que caminó por la misma línea del reglamento: el MVP se quedó cuando le persiguió (y le agarró, y le empujó…) el australiano en un 2/10 en tiros con 4 puntos y 4 pérdidas. Los Cavaliers ganaron otra vez el rebote, y muchos tiros extra, y supieron sumar por las bravas y a base de percutir hacia el aro. Tristan Thompson y Mozgov fueron fundamentales antes de que la resolución pasara por constantes quintetos pequeños. Los Warriors no supieron adaptarse al partido, parecieron incómodos y desconcertados. Sin paciencia. Jugaron sin sacarse de la cabeza que un 2-0, en las circunstancias de los Cavs, era casi decisivo. Y entraron en barrena: los anillos pesan mucho. Y dan vértigo. Klay Thompson sostuvo al equipo durante tres cuartos pero también falló al final, Green está lejos de su influencia habitual en el juego y ni el banquillo sacó esta vez ventajas, ni fluyó el ataque (16 asistencias, una birria para su estiloo) ni la defensa sobre LeBron fue inteligente hasta que este mostró síntomas de asfixia. No le privaron de casi nada: anotó mucho, repartió muchas asistencias.

Sin descanso la final se va a Cleveland, donde los Cavaliers han ganado 26 de sus últimos 28 partidos. Por ahora se ha jugado al estilo Cavs y se ha convertido en un misterio que empezará a resolverse en el tercer partido. El que gane, verá a dos pasos el título. Por ahora, no sabemos si LeBron aguantará semejante carga de minutos y trabajo (¿alguien quiere apostar contra él?), si a Blatt le seguirá llegando con su rotación de apenas ocho jugadores o si los problemas en el tiro de los Warriors son o no pasajeros. No sabemos nada porque esta final ha tomado por costumbre coger todo lo que esperamos y darle la vuelta. En esas, hasta que las emociones histéricas dejen paso a las certezas, sólo hay un elemento que parece seguro. El jugador que (casi) siempre acaba teniendo razón: LeBron James.

Fuentes: MSN

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